Embaucada en un suspiro infinito, llego a tu piel. La rozo, la acaricio y al instante me aparto. La rodeo y vuelvo a tocarla, a erizarla con una mirada. Duermo, sueño, vuelo en ella y me recuesto en su color. Mis dedos flotan sobre ella como si de un piano ocre se tratara y derretida se fascina con mi voz. Envuelta en mis manos, juega con la suavidad del momento, tensándolo hasta que de bello se evapora. Y respira... Respira dibujando el vuelo de mi sombra y su olor.
Fascinantemente fascinante.
ResponderEliminarHay veces que no sé qué comentarios ponerte porque me dejas sin palabras.
ResponderEliminarSaludos ;)
cómo haces para hacerme sentir en cada una de tus palabras?
ResponderEliminarQué puede añadir a los comentarios anteriores...? Mucho y nada. Tu estilo es único.
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