El silencio es la pausa
que precede al rugido.
El nuestro
-un silencio compartido lleno de eco-
es ya un idioma en extinción,
no hay grito que lo devuelva a la vida
ni boca que lo reconozca.
Es mejor así,
pero a veces vuelvo al lugar donde exilié tu voz
y me cuesta regresar
ilesa.
Dejar mis recuerdos en otro sitio
es abandonar
palabras que no se volverán a pronunciar.
Aquí dentro,
el silencio es un hueco inhabitable.
Una poética baldía
-
El propósito de la literatura es alucinatorio. El lector es un fantasma.
No se sabe que esté, no se tiene conciencia de que comparezca. Un abismo
separa...
Hace 5 horas