martes, 26 de mayo de 2009

Ven...


A veces tengo pesadillas en las que pierdo la cuenta de cuántas lunas vivo sin verte, en las que sorprendo a mis dedos sin tu pelo entre ellos, en las que mi corazón se encharca y pide a gritos una ambulancia urgente. En ellas, ni un cuenco de cereales aleja la certeza de que no te tengo cerca... Y me pregunto cómo puede ser posible que eche tanto de menos unas caricias que no te dio tiempo a darme. Y los parques, y las puestas de sol, y las margaritas pierden su sentido. Y las piruletas, y las tormentas, y los paracaídas pierden su sentido. Y mi aliento, y mi piel, y mi alma pierden su sentido. Hasta el propio sentir pierde su sentido... Y yo me pierdo, no te encuentro y me voy, no te veo y me muero, no te beso y no quiero seguir. Y olvidada, sigo preguntando a los dientes de león si me echas de menos, si tú también me echas de menos, si aunque no estés tú también has sustituído la palabra lejos y la palabra dolor por mi nombre...


Y entonces despierto, tiritando por esas pesadillas que a veces duran días... Y vuelve tu sonrisa, vuelve tu aliento tras mi oreja, vuelven tus brazos intentando tenerme por completo, tus besos por mi espalda, tus dedos entre mis dedos, tus soplidos a mis lágrimas, tu boca borrando el nudo de mi garganta, tu voz abriendo mis ojos... Y yo sólo alcanzo a pedirte que nunca me sueltes...

Doscientos cincuenta y un mil besos

martes, 19 de mayo de 2009


Voy a probar a secuestrarte con un soplido tras tu oreja como cebo, a fabricar lírica entre tus omoplatos para acudir a ti cuando tenga hambre de versos, a emborronarte en palabras que nunca verán la luz. Voy a probar a confesarte la verdad, y esque mi amor eres el poema más bonito que jamás leí; a esconder besos en la manga de mi jersey para que al darme la mano se deslicen sobre tus dedos; a suplicarte que nunca dejes de salvarme, que son tus yemas las únicas que quiero que me coloreen sonrisas y me borren lágrimas. Voy a probar a recogerte volátil entre mis brazos y a hacer de ti algo tan infinito que haga que los sueños se eleven a ti para no tener fin.


Multipliquemos de nuevo diecinueve por diez...


Te amo tanto, tanto... Tanto... Tantísimo...


Doscientos cuarenta y seis mil besos

domingo, 17 de mayo de 2009

Te sueño...


...cosa bonita.

Sueño, y caigo por accidente entre los labios de tu entrepierna, les doy doscientos cuarenta y tres mil besos, y volamos y volamos... Sueño, y despierto con tu meñique aterrizando sobre mi espalda, tu sonrisa se cuela en mis legañas en un único pestañeo, tus suspiros empañan mi mañana y con cuidado te inclinas sobre mí dibujándome el amanecer a besos lentos, despertando a mi mundo entero, inventando caricias nuevas sobre mi cuerpo. Sueño, y te regalo la primavera en una piruleta roja, te acaricio y me pregunto cómo sabrán las margaritas en tu boca, si volarás por el campo como los dientes de león, si brotarás con cada rayo de sol y si me echarás de menos cuando haga frío. Sueño, y tú aprovechas y duermes en los hoyuelos de mi sonrisa, te cuelas en mi ombligo y deseas no despertar nunca de este sueño...

Doscientos cuarenta y cuatro mil besos

domingo, 10 de mayo de 2009

Luna llena cubierta por la niebla...


Se retuerce, se evade, se marcha, vuelve, me busca, se va. Me come, me araña, me lame, me besa, me roba el cuello y la voz. Me ata las manos, me tapa los ojos y hace conmigo lo que le da la gana. Me roba las pestañas, se cuela entre mis piernas y me deja ahí, entre nube y nube, cielo que chorrea placer. Y ella se mueve, lenta, sobre mí, y suena la lluvia resbalando por mis piernas, y su lengua deja un rastro eterno por mi cuerpo, y yo le pido más, y más, y más. Que no pare, que quiero atravesar la luna con su boca en mi vientre, que sus dedos son milagros y que mis gritos ahogados pronto atravesarán la pared. Y ella sigue, y yo me siento astronauta bajo su cuerpo, atravesando el universo y preguntándole de qué planeta viene, cómo puede ser tan maravillosa, cómo cuando parece que no hay más ella me sigue embistiendo contra la cama con tanto amor que dejo de hacer todo menos sentirla.

Y mi corazón estalla.


Y entonces regresa, se recuesta sobre mí, y respiro, y la miro y sé que podría estar así toda mi vida, abrazándola, riéndonos de nuestra sonrisa tonta, paseando mis yemas por su piel, amándonos, amándonos de nuevo, amándonos otra vez... Y quiero hacerla prometerme que después de diez meses sigue siendo un sueño interminable.


Que te amo tanto...


Doscientos cuarenta mil besos[/b]

miércoles, 6 de mayo de 2009

'Haré por ti todas las cosas que nunca hice por mí...'


Dame un poco del fuego que sale disparado de tu entrepierna sólo con mirarme una vez, que quiero fumarte y aspirarte como si fueras el último tiro el mundo. Dame sed y quítame el sentido, que quiero emborracharme de ti una noche entera, con su noche en un parque y su amanecer en un tobogán, tumbarnos de noche y levantarnos de día, con sabor a sonrisa y tu cuerpo en el mío. Dame la droga que esconde tu ombligo, cósete a mi espalda y esnifémonos la piel que nos rodea, besémonos hasta quedarnos afónicas, silenciémonos hasta que las palabras inunden la cama, arañémonos las legañas al despertar juntas...Dame un poco de ti, dame un poco más de ti, dame un dedo de la mano mezclado con la parte de atrás de tu rodilla, endulza tu tatuaje con el sabor de tu cuello y dámelo, recorta tu aliento en forma de corazón y pégalo en mi vientre.

Dame... Dame un poco de ti.

Yo a cambio... Prometo regalarte versos quebrados, piruletas abiertas, arcoiris en los charcos de las calles, una luna llena en lo alto de un tobogán, un beso a tientas en un garaje, el sol en mi sonrisa y el viento en tus manos, el banco favorito de nuestro parque, ser tu manta cada vez que tiembles...


Doscientos treinta y trés mil besos

domingo, 26 de abril de 2009

Bobu...


No quiero ser un latido muerto... Quiero ser quien haga pelear a tus latidos por ver quién llega antes. No quiero ser un infarto que nos mate... Quiero ser la sangre de tus venas y de tu corazón. No quiero ser dolor, ni que me duela... Quiero ser lo que vea tu sonrisa en el espejo cada mañana. No quiero que te vayas, no, no quiero que te vayas y que a mí me duela hasta lo que no existe, hasta lo que no pueda respirar porque me ahogue, hasta los putos latidos que de tan lentos que vayan los vaya notando como puñaladas sin anestesia, como desgarros sin sentido, como disparos en las costillas... Quiero tumbarme contigo en la cama, no hablar, que nos vayamos acercando cada vez más y más, que me pidas a gritos en ese silencio que no puedes más, que tú también te estás muriendo, que necesitas arrancarme la boca y no soltarme... Y mis ojos se empañan con sólo sentirte, y con mi corazón encima del tuyo escucho cómo se sienten, cómo luchan por salir de nosotras y abrazarse, cómo de tan rápido que van se escapan de nuestras manos y se curan... Nos curan. Y me besas... Y yo me pierdo en tu cuello, que sólo necesito quedarme allí toda la noche, estrujarte tanto que te deshagas bajo mis brazos, apretarte, no dejar que te marches nunca... No quiero dejar de sentirte. No dejes de decirme que me quieres.

Doscientos veintinueve mil besos

domingo, 19 de abril de 2009

'Muerdo el agua por ti, te deslizas por mí...'


Si pudiera elegir, eligiría morir en una carcajada tuya. Eligiría ser la nave espacial que me llevara a tu cama, las pilas del contabilizador de tus latidos, el chocolate que se quede en la comisura de mis labios para que con tu lengua te lo llevaras. Elegiría ser tus guantes, para coserme con tus manos y no soltarlas jamás; eligiría ser tu lengua, para no salir de tu boca en ningún momento; eligiría ser tus legañas, para despertar en ti cada mañana, eligiría ser tu piel, para no irme nunca de ti. Si pudiera elegir, eligiría dormir cada noche en tu ombligo mientras a oscuras escuchamos cómo se inunda la ciudad, eligiría volver a dibujar corazones por tu vientre con las yemas de mis dedos mientras tú duermes y yo te miro y siento cómo el amor va pellizcando mi alma. Y pudiendo elegir, elijo ser sólo contigo y regalarte piruletas cada noche, elijo ser tuya a través de palabras en miradas y de miradas en palabras, elijo no tener sed si tu saliva está cerca y hacer desaparecer mi hambre al nutrirme con tus caricias, elijo amarte todos los segundos que me resten.

Nueve meses. Doscientos setenta y nueve días, más todos los anteriores :)

Doscientos veinticuatro mil besos