lunes, 26 de mayo de 2014

La libertad del libro.

Yo
voy a hacer que en tu tumba
solo crezcan muertos.

Yo
voy a contarles a tus hijos
lo mal padre que fuiste;
les enseñaré mis heridas para que aprendan
que acariciar el pasado también sirve para torcer el camino
-les demostraré que jamás me alcanzaste-;
les haré darse cuenta de
que una cicatriz
es un recordatorio de la victoria;
les confesaré que tu cruz
solo consiguió hacerme creer más en mí mismo.

Yo
voy a derrotarte con valentía
y a gritar con fuerza,
porque la libertad sigue formando parte de mi definición
y tú no eres nadie para arañar el sentido de mi silencio.

 Yo
voy a hacer que los ciegos te vean,
que los mancos llenen tu boca de puños,
que con tu ruido enloquezcan los sordos,
que el mudo escupa en tu silencio,
que el que no te conozca abra un libro,
que el que lo haga
se atreva a leerte como el que aúlla.

Yo
voy a plantar semillas
en el rastro de muertos que dejas,
y nuestro ejército de flores
arrancará de cuajo los sueños de tus fusiles.

Yo
voy a llevarte allí donde tus ojos no miran,
te pondré un espejo delante
y querrás morir de vergüenza
con lo que veas,
con lo que eres,
con lo que intentaste hacernos ser
y jamás conseguiste.

Yo
perseguiré tu maldad,
vomitaré sobre tu sombra
aquel miedo
y volveré a hacer nuestra la carcajada.

Yo
me saltaré tus prohibiciones sobre mí
y no quedará rastro de tu voz
que cuente que algún día
le dimos a nuestro asesino
el cuchillo,
que demuestre que en algún momento
te cedimos el poder
de nuestra leyenda.

Yo
voy a ser feliz
sobre toda tu pena.

Yo
voy a conseguir todo aquello
que tú jamás lograste.

Porque
yo
soy el pueblo,
yo
soy la historia,
yo
soy el libro.

Y
tú
un
simple
capítulo.

lunes, 12 de mayo de 2014

Mes de las flores.

Hago un alto en el camino de este blog para contaros esto:

No sabéis el punto de emoción que tengo en el cuerpo ahora mismo, alcanzo el sobresaliente.


Os cuento:
el lunes sale a la venta en librerías de todo el país MI SEGUNDO POEMARIO titulado 'BALUARTE', idéntico en esencia pero distinto en contenido con respecto a 'Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo', editado con mis amados Lapsus Calami. 

Lo edita la maravillosa gente de Valparaíso Ediciones y tengo el honor de encontrarme dentro de un catálogo con poetas máximos. 

No sé dónde me encuentro, pero no me quiero mover de aquí.

Gracias a todos, porque sin ojos no hay libros y sin los vuestros mi papel estaría en blanco.

POR OTRA PARTE,
estaré presentando 'BALUARTE' en GRANADA en la Feria del Libro y en el Festival Internacional de Poesía esta semana. Habrá lectura y firma. Y un montón de charlas interesantes que no debéis perderos por nada del mundo.

Mi horario es el siguiente:
MIÉRCOLES 14 DE MAYO, 18.00 h.
Lugar: Asociación de la Prensa de Granada
Lectura.
Firma a las 19.00h en La Caseta de Firmas.

JUEVES 15 DE MAYO, 17.00 h.
Lugar: Hotel Palacio de Los Patos.
Lectura de poemas con varios poetas.

POR ÚLTIMO,
Fin de Gira con Adriana Moragues:
GRANADA:
VIERNES 16 DE MAYO, 21.00 h.
La Tertulia.
MURCIA:
SÁBADO 17 DE MAYO, 21.00 h.
Café de Alba.

Reservas en entradasacualírica@gmail.com

Aquí os dejo los programas de la Feria del Libro y del FIP:
http://www.ferialibrogranada.org/agenda/14-miercoles/
http://www.fipgranada.com/index.php?option=com_k2&view=item&layout=item&id=143&Itemid=131

Decidme que nos veremos, y nos regalaremos flores, y que será una semana llena de poesía, música y amor a raudales.

GRACIAS siempre,
os beso.

sábado, 10 de mayo de 2014

No tiene techo porque es el cielo el que apunta hacia ella.

Como una gota de lluvia
que
inunda el aire,
que
baila
en
un
paso
intermitente del tiempo,
una gota de lluvia
que nunca llega al suelo,
una gota de lluvia
que se queda
en tu mejilla marchita,
una gota de lluvia
que no sabes
si
cae,
vuela
o
se
sostiene.

Como un recuerdo
que no rompe
y te rompe,
que
resquebraja
las cuerdas
que te atan al suelo,
un recuerdo que besa el suelo
y no se empapa,
un recuerdo tan nítido
que ocurre
a cada momento.

Como un golpe
al equilibrio,
a la falta de emoción
en los polígonos,
un golpe
al asfalto de los días perdidos,
al amante que dijo 'no'
e inventó la mentira.
Como un golpe
directo a tus heridas
-despierta,
siente,
asiente.

Como un beso
a las partes sucias de tu cuerpo,
a las flores muertas
de tu campo,
a las cenizas
de aquello que dejaste marchar,
a todo eso que cambiarías
de tu vida,
a aquel lugar
al que jamás volverías.

Como el sonido
de una madre cuando ríe,
del primer llanto de un cachorro,
del último suspiro
del que sufre.
Como el sonido
del primer te quiero de una niña,
de la despedida
de aquellos que se quieren bien.
Como el sonido
de una puerta cuando se abre.

Como un aplauso
a la razón
que sostiene lo incomprensible,
a la inicial
que define una búsqueda,
a la palabra
que precede una declaración
de amor,
a la nota
que impulsa
la canción de tu vida.

Como una mirada de reojo
a eso que todos buscan
y solo ella tiene
porque no quiere encontrarlo.

Su voz.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Uno cualquiera.

Hoy podría ser un día cualquiera
si no fuera un día
cualquiera.

Debo entenderme:
el pasado es el único sitio
donde todo lo que ocurre
es posible,
donde es posible todo
lo que ocurre.
El pasado es el único sitio
donde cualquier suspiro se vuelve vendaval,
donde cualquier lágrima
es un océano de guerras cansadas,
donde tu sonrisa
da a luz a mi risa
y hay una niña con tus ojos que juega a ser nuestra.
Donde es fácil decir la verdad,
porque todo lo que no es cierto
se sitúa siempre al otro lado.
Donde tú y yo fuimos incapaces de llegar
a cualquier sitio que nos alejara,
pero nos creímos viajantes, astronautas, aventureros;
tú te reías
y yo me creía capaz de bailar.

Debes entenderme:
ahora
hay un animal temblando,
lleno de canas y heridas,
en el parque donde nos amamos tanto
que fue un error.
Hay un barrio lleno de flores
que crecerán juntas
mientras tú y yo
nos separamos,
y entender eso me hace odiar tanto la primavera
que necesito a alguien
que me devuelva la fe en ella
-y no eres tú.
En la estación donde te dije
que te quería
ya nadie coge trenes:
ahora solo hay accidentes mortales,
ceniza que nos aleja,
alguien que nos grita que huyamos
para salvarnos.
Hay una tormenta esperando a vernos llegar
para bailarnos;
está punto de romper,
pero ya no queda nadie dispuesto
a hacerme comprender este desastre,
y de tanto preguntarte
me he quedado sin respuestas para mí.
He ido a buscarte a tantos sitios
que ya no sé dónde volver,
que ya no sé dónde quedarme.
De tanto intentarlo, amor,
ya no sé bailar.

Hoy podría ser un día cualquiera,
si no fuera
un día cualquiera.

Como yo.
Como tú.

Como nuestro presente.
Como nuestro amor.
Uno cualquiera
-pero no el que quiero yo.

miércoles, 2 de abril de 2014

El mismo sitio de siempre.

Hoy he vuelto
al mismo sitio
de siempre por primera vez.
Ha sido como tener un espejo delante
y dirigir la vista hacia tus ojos:
un atajo.

Hoy he visto a una chica escoger una flor
entre un puñado de colores
y me ha parecido un motivo de sobra
para querer ser alguien mejor.
Te he imaginado a ti dentro de mis pulmones
eligiendo qué suspiro provocarme hoy,
y de nuevo he sido yo por un instante.
Después he vuelto a casa
mientras pensaba en cómo piensas,
en aquel lunar
que apagaba la luz de mi cuarto cuando lo pulsaba,
en qué harás los domingos por la mañana sin mí,
en si aún te hará feliz madrugar
para comprar tu pan favorito.

A veces hacemos complicado lo sencillo
por el simple hecho
de que alguien venga a resolvernos la ecuación,
pero la vida no es una ciencia exacta:
yo me aprendo tus palabras
y me basta con un piano para querer volver a verte;
tú me enseñas que el silencio también forma parte de la melodía
y me rimas las caderas con tus manos mientras te vas.
Ser sencillo no implica ser fácil,
significa saber.
Y tú sabes a pan recién hecho un día como hoy.

Que aún me guste enredarme en mis enredos
por el simple hecho
de alimentar al león que es mi tristeza
para que no despierte rabioso de hambre
me parece algo tierno.

Que la vida siga siendo
después de tanto tiempo
un asunto tan bonito de resolver
como los dedos de mi madre curándome el pelo
no deja de sorprenderme.

Que tus ojos miren a los míos hechos viceversa
cada momento
como si en este comenzara la primavera,
en aquel viéramos el mar
o en ese nos besáramos como primerizas la una de la otra
me resulta justo.

Que ambas sigamos
en el mismo punto que nos lleve a huir o a quedarnos,
a igual distancia -la mínima- la una de la otra,
en el día exacto para querernos,
es, sin duda,
un regalo.


Cierra los ojos,
tengo en la boca varios secretos esperando como besos,
con la misma impaciencia,
con la misma pausa:

Cuando me encuentro me dedico a escribirte
poemas veloces que lleguen a tu almohada antes que yo:
nunca los leas,
mi hueco de tu cama intacto es mi prisa.

Cuando no estás solo te quiero lo que dura una canción,
cuando no estás lo único que quiero de ti soy yo.

Mis miedos son balas de fogueo,
no son más que pesares quebrantables,
pero en ocasiones me descubro tan llena
que ansío el vacío,
y eso me aterra.
Sin embargo,
un día escribiste tu nombre al final de todos mis puntos
y desde entonces recibo a las pesadillas con cariño.

Te he mirado lo suficiente como para no tener sueño,
te he mirado tan poco que aún me quedan mil sueños por cumplir.

No quiero llegar a conocerte nunca
para poder seguir viajando sobre tu cuerpo
con la nada en el bolsillo
y la bandera de pirata entre los dientes.
No quiero llegar a conocerte nunca para que nunca te acabes.

No aspiro a pasar el resto de mi vida contigo,
lo que yo quiero
es alcanzar la inmortalidad
corazón sobre corazón.

Sigo llevando un calcetín de cada color
para que sonrías al desnudarme.
Sigo sonriendo al desnudarte
porque todavía tiemblas ante mi torpeza.


Hoy he vuelto
al mismo sitio
de siempre por primera vez.
Allí alguien me ha dicho:
para ser feliz solo hay que querer serlo.
Y yo te quiero como si no existiera otra opción,
así que imagínate
lo
feliz
que
soy.

martes, 1 de abril de 2014

Amarrada.

No es el frío,
ni la lluvia,
ni el invierno colándose por la ventana,
ni las calles desiertas,
ni el viento barriendo lo que queda de mí
una madrugada cualquiera.

No es esta ciudad descolocada,
ni un grito a destiempo,
no es que la soledad me fuerce a extrañarte
y no sepa qué hacer con estas manos vacías,
con esta nube que amenaza mi puerta.

No es que tema estar perdiendo mi horizonte,
reducirme en otro cuerpo
incapaz de ser mi océano,
desconocerte por momentos
y reconocerme en ellos.

Es, simplemente,
el espejo,
el silencio,
la cama vacía.

La
pregunta
que
solo
es
pregunta.

sábado, 22 de marzo de 2014

Excusa

Regresa esta incomodidad nocturna,
este asalto al lado izquierdo de los días,
esta primavera
vestida
de flor débil,
de amanecer dudoso en una ventana con rejas,
de orilla
apaleada
por una multitud de huellas salvajes.

Vuelve este andar lisiado,
este cansancio
propio de aquel que no sabe mirar
si no es de reojo,
esta pena que no es pena
sino pequeñas motas de nostalgia
en un cielo despejado
-nadie
sabe
explicar
con
la
palabra
en
el
pecho
qué
es
la
lluvia-.

Aparecen otra vez
las astillas de mis dedos
que no son más
que las esquirlas de un naufragio,
estas palabras que atoran mi boca
-a saber,
huir, mar, adiós-,
este latido
asonante, arrítmico, fuera de lugar,
este latido
que suena
a mentira.

Resucitan los poemas derrotados
aunque los siento como una victoria:
pudiera decir que están latiendo en mi espalda.

Surge otra vez
esta zancadilla del pasado
para adelantarse,
la palabra viento
que despeina
mi camino.

Sin embargo,
esta vez
decido apartarme,
colocarme en el margen de mi pecho,
situarme en esa mirada a la luz
que nadie consigue sostener.

Esta vez
decido cederle mi asiento,
esquivarla en un poema
que se llame excusa,
eludirla prestándole mis manos
mientras mi boca habla de otras cosas.

Esta vez
la tristeza
no
le
gana
la
carrera
a mi paz.