miércoles, 20 de agosto de 2014

NOTICIAS 'Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo' y 'Baluarte'

Hola lindos de aquí y de allá, 
son muchas preguntas parecidas al respecto así que os informo a una, como un abrazo grupal de voces.

Por una parte, BALUARTE ha llegado a Colombia. Me cuentan que está prácticamente agotado, no sé si queda alguno, pero en tal caso estas son las librerías:
- Fondo de Cultura 
- Lerner Centro
- Siglo sede ppal
En el mismo momento en el que repongan os lo haré saber. No tardará.

En cuanto al resto de países, me temo que aún no está. Que lleguen no depende de mí, la editorial Valparaíso Ediciones está trabajando en ello y es cuestión de tiempo que Baluarte llegue a más sitios, pero supone mucho dinero así que os pido paciencia. Seréis los primeros en saberlo.


Sin embargo, si lo queréis ya y sin espera, hay otras opciones:
- WEB de Valparaíso Ediciones Dependiendo del lugar en el que os encontréis, pidiendo unos cuantos ejemplares os pueden salir los gastos de envío gratuitos, lo que es una suerte ya que son elevados. Bucead por la web, en ella están las condiciones.
http://valparaisoediciones.es/tienda/home/89-33-baluarte.html
- AMAZON:
http://valparaisoediciones.es/tienda/home/89-33-baluarte.html

Por otra parte, 'CUARENTA Y TRES MANERAS DE SOLTARSE EL PELO' aún no ha cruzado el charco. Son editoriales diferentes, pero Lapsus Calami está en ello. En cuestión de un mes llega a Colombia, México y Argentina. Os iré informando en todo momento.


Del mismo modo, si lo queréis ya y sin espera:
- WEB de Lapsus Calami (solo llega a algunos países de América):
http://lapsuscalami.es/tienda/index.php/a-portada/cuarenta-y-tres-maneras-de-soltase-el-pelo-elvira-sastre.html
- CALIGRAMA: es la distribuidora a nivel nacional e internacional de 'Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo'. Caligrama Libros
Llegan a cualquier parte.
info@caligrama.eu

Para finalizar, hay una opción aparte para BALUARTE y para CUARENTA Y TRES MANERAS DE SOLTARSE EL PELO tanto para ESPAÑA como para el resto de países. En el caso de que lo queráis FIRMADO, os lo puedo hacer llegar por correo ordinario. Los gastos de envío para fuera de España son elevados.
Si así lo queréis, escribidme aquí y os cuento:
- sastrelibros@gmail.com

Para finalizar, si hay alguno interesado en Tú la acuarela / Yo la lírica que escriba a esta dirección. Hay envíos a todos los lugares:
- acualirica@gmail.com

MUCHÍSIMAS GRACIAS a todos por el calor y cariño que me enviáis a diario, 

esto es un sueño maravilloso.

Feliz vida.

Elvira.

miércoles, 6 de agosto de 2014

La distancia

Estoy enamorada de la distancia.

La que hay, por ejemplo,
de tu hueco a mi peso,
del mar de tu ojo
al edificio en ruinas del mío.

La distancia
que me hace reconocerte en la rutina
y sacude brava mi recuerdo
-esa mirada oculta en el aire-
cuando te escondes.

La distancia
sencilla
que hay de tu habitación al salón
o la distancia
compleja
que se asienta paralela a nuestros caminos.

La distancia
que inunda mi espacio a tu lado
y llena mis manos de una paciencia nerviosa
que atajo
con la luz apagada.

La distancia
que arropa mi alma
cuando te amo lento y despacio y caes rendida
como un pájaro que por fin
llega a su destino y baja las alas
y cierra los ojos.
Esa distancia
que me permite alejarme
y llenarme los ojos
cuando eres tú y no otra tú
quien a mi lado duerme,
cierta y edificada como un sueño cumplido,
desnuda y enamorada como una hoja en blanco.

Estoy enamorada de la distancia,
cuando vuelves,
y agradezco al tiempo
haberla puesto entre nosotras
para vernos rebatirla con ansia,
eliminarla con un roce,
volverla pasado sin lugar en la memoria,
como si la distancia fuera un bulevar sin oxígeno
roto
sin balcones donde disculparse
a voces
ni bancos
en los que abrazarse hasta que el pecho
se calme
ni semáforos
en los que esperar posada
en tus labios.

La distancia que nos aleja
y acerca
como un yo-(tú-)yo.

Esa distancia
en la que cabe
un infinito entero de música
inventada
y palabras incompletas
que solo cobran sentido
cuando desaparece.

lunes, 4 de agosto de 2014

Pleamar.

La distancia más larga entre dos personas
es un sueño imposible.

He de creer
que todo ocupa un hueco,
que un adiós es la cuna de otra cosa distinta pero igual.
Que tu mirada de otoño que no rompe
seguirá existiendo en el mismo punto de mi memoria
que te esperaba
cuando solo eras aire bailando bajo el mar.
Que tus dedos suaves
vendrán infinitos a deshacerme
los nudos
y que al cerrar los ojos
siempre sonará tu risa al otro lado.
Que tu ausencia alumbrará
tu presencia
como al océano el sol
y que no habrá camino
capaz de cerrar la puerta
si seguimos confiando en el viento.
He de creer
que mi fe no echará por tierra
este milagro.

Has de saber
que creí en las flores
cada día que te observé tormenta,
que habitas aquí dentro y te siento calmada
y me lates tranquila
y te vivo sin pausa,
que eres eterna en tu prisa por vivir
y cuando me llevas a ti
me siento más yo,
que volveré a por ti
y sonreír será entonces sencillo.
Has de saber
que una persona está hecha de otras
y tú ocupas todo mi cuerpo.

La distancia más larga entre dos personas
es un sueño imposible.
Y nosotras dormimos
espalda
sobre
mano
sobre
ojo
sobre
boca
sobre
pie
sobre
nuca
sobre
corazón
sobre
todo
para
siempre.


miércoles, 9 de julio de 2014

El hábito de habitarnos.

Me pregunto si es esto:
las palabras encajando en las notas,
la calma del equilibrio minúsculo
y el mínimo sobresalto que sale de dentro,
lo
ajeno
que
ya
es
propio.

Me pregunto si es esto:
el recuerdo en presente,
la mano experta tendida sin rozar apenas,
un silencio cómodo habitando entre miradas,
la
rutina
que
ya
es
perenne.

Cada noche
abrazo la respuesta.



lunes, 23 de junio de 2014

Una cien veces.

Hay mujeres
que son estaciones de (d)año,
tormentas torrenciales en agosto y estufa
en un diciembre lleno de abandonos.

Hay mujeres
que son pájaros sin alas en un cielo lleno
de recuerdos,
fieras carnívoras al acecho de las ganas
y de esa falta de poder ante la tentación
que solo es deseo confundido.
Hay mujeres
que son mariposas abstraídas esperando a que
cierres todas las puertas
para acariciarte las mañanas a través
de la ventana,
para sacudirte la mirada en cualquier
dirección ajena a tu rostro.
Hay mujeres
que son animales en celo
galopando sobre tu pecho abatido.
Hay mujeres
de ojos castaños
con alma de gata.
Hay mujeres
de ojos verdes
con alma de zorra.

Hay mujeres
que son signos de interrogación abierta,
tres exclamaciones siguiendo
una huida.
Un ladrido de madrugada.
Hay mujeres
que justifican el silencio.
Hay mujeres
que excusan la poesía.

Hay mujeres
que son aeropuertos alejados
de los que solo salen aviones de mentira,
puertos marítimos
en los que vuelves a ser otra vez tú,
estaciones de tren
donde se cruzan tantas contradicciones
que encuentras paz.

Hay mujeres
que suenan a herida al tocarlas
y te hacen desear la muerte antes que ellas.
Hay mujeres
que huelen a limpio, a cuerpo inerte,
y te hacen desear invadirles el corazón
y el pecho con la brutalidad de un ejército de flechas.
Hay mujeres
que desordenan tus huellas cuando aparecen
y te hacen desear encontrar tu camino
sobre su columna vertebral.
Hay mujeres
que no se esconden, que quieren sin escarcha en los ojos,
que saben a sed,
y esas,
esas te hacen desear quererlas toda la vida.

Hay mujeres
que esperas siempre
porque nunca llegan.
Hay mujeres
que están en todos los lugares que ocupas
menos en tus manos.

Hay mujeres
que son primeras y únicas,
que sobrevuelan el suelo que pisan los demás,
que son azules y ocupan un sitio
diferente al resto.

Hay mujeres
que crees por encima de todo
y por encima de todo deshacen tus creencias,
que son tiernas, ciertas y dulces,
y con su ternura, certeza y dulzura
parten tu inocencia en dos.

Hay mujeres
que abren tus ojos con un soplido de magia
y en el siguiente truco desaparecen,
como la suerte.

Hay mujeres
que te enseñan la moneda por las dos caras:
te besan negándote,
se marchan mientras te nombran,
se quedan en silencio
y desde otros recuerdos te afirman.
Que solo conocen la palabra derrota
en tu boca.
Que solo conoces la palabra victoria
en su boca.
Que te aman mientras te olvidan
y olvidándolas las amas.

Hay mujeres
que quieres y no puedes,
que son tanto que no son bastante,
que dándote lo que necesitas olvidan lo que deseas.
Mujeres contra las que no hay razones
que encajen
y conviertes en huida
para darles un sentido.

Hay mujeres
que son aves de paso,
bodas de un día,
amores que salvan tu vida en una noche,
postres eternos en medio de una prisa carnal,
engaños a la rutina,
tu alma animal rendida al instinto de supervivencia.

Hay mujeres
que aparecen como los aciertos:
a tiempo y sin esperarlas.
Que se atreven y se quedan y tienen
el pelo del color de tu almohada,
que se agitan y temes y dan la vuelta
a tus excusas convirtiéndolas en motivos.
Que te aman sin evitarlo
y amas sobre todo por supuesto.


Y
estoy
yo.
Que soy una en todas esas mujeres.

Y
estás
tú.
Que eres todas esas mujeres en una.



sábado, 7 de junio de 2014

Perdona la primavera.

Hay quinientos pájaros
ladrando en la orilla de un charco:
el de hoy ha sido un despertar distinto.

Ajeno,
como la misma vida si no se encuentra
despertando a tu lado.

Incoherente,
como mi mano
si no encuentra tu mano
para escribir el sentido de las cosas que no lo piden.

Ininteligible,
como mi cara
si tachas los poemas que aún no te he escrito.

Aquel día me besaste
y mi boca enloqueció
y ametralló tu cara con un millar de amapolas.
Perdona la primavera.

Aquel día supe
que jamás terminaría de
quererte,
que nunca se acabaría este impulso animal de
quererte,
que de ningún modo dejaría olvidada en ningún sitio este ansia de
quererte.
No.

Si no estás,
no tengo otra cosa que no sea esta soledad compartida,
este agravio a quien me mira y no te encuentra
y me reclama una atención que yo llamo ruido.

Si no estás,
se me quedan vacías las palmas de las manos:
no puedes sostenerme
y en otro lugar alguien que no soy yo aprende a volar.

Si no estás,
este cuerpo me queda demasiado grande
y confundo los recuerdos con heridas.

Si no estás,
no hay veleta que me encuentre
ni sudor que me desgaste
ni alegría que me importe.


Hay quinientos pájaros
ladrando en la orilla de un charco
mientras yo duermo.

Si no estás,
no me sobra nada:
me falta todo.

lunes, 26 de mayo de 2014

La libertad del libro.

Yo
voy a hacer que en tu tumba
solo crezcan muertos.

Yo
voy a contarles a tus hijos
lo mal padre que fuiste;
les enseñaré mis heridas para que aprendan
que acariciar el pasado también sirve para torcer el camino
-les demostraré que jamás me alcanzaste-;
les haré darse cuenta de
que una cicatriz
es un recordatorio de la victoria;
les confesaré que tu cruz
solo consiguió hacerme creer más en mí mismo.

Yo
voy a derrotarte con valentía
y a gritar con fuerza,
porque la libertad sigue formando parte de mi definición
y tú no eres nadie para arañar el sentido de mi silencio.

 Yo
voy a hacer que los ciegos te vean,
que los mancos llenen tu boca de puños,
que con tu ruido enloquezcan los sordos,
que el mudo escupa en tu silencio,
que el que no te conozca abra un libro,
que el que lo haga
se atreva a leerte como el que aúlla.

Yo
voy a plantar semillas
en el rastro de muertos que dejas,
y nuestro ejército de flores
arrancará de cuajo los sueños de tus fusiles.

Yo
voy a llevarte allí donde tus ojos no miran,
te pondré un espejo delante
y querrás morir de vergüenza
con lo que veas,
con lo que eres,
con lo que intentaste hacernos ser
y jamás conseguiste.

Yo
perseguiré tu maldad,
vomitaré sobre tu sombra
aquel miedo
y volveré a hacer nuestra la carcajada.

Yo
me saltaré tus prohibiciones sobre mí
y no quedará rastro de tu voz
que cuente que algún día
le dimos a nuestro asesino
el cuchillo,
que demuestre que en algún momento
te cedimos el poder
de nuestra leyenda.

Yo
voy a ser feliz
sobre toda tu pena.

Yo
voy a conseguir todo aquello
que tú jamás lograste.

Porque
yo
soy el pueblo,
yo
soy la historia,
yo
soy el libro.

Y
tú
un
simple
capítulo.