miércoles, 10 de junio de 2009

Segunda parte

No sé qué fue lo que me cautivó, si su sonrisa entrecortada y su mirada tímida pero valiente, o quizá fue su ternura, su derroche de cariño y sus suspiros al cruzar sus ojos con los míos lo que me hizo mirarla como nunca había mirado a nadie. Sólo sabía que por primera vez en mucho tiempo me sentía bien al lado de alguien que no fuera su fantasma. Que quería estar allí, sentada con Ella por primera vez en un portal, en uno de tantos que nos sentirían en adelante. Que me encontraba a gusto entre sus vaqueros rotos y sus zapatillas de colores, que no quería levantarme, que no quería perderla de vista. Que acababa de conocerla y deseaba que no terminara la noche.

Radiante. Por fin lo había logrado. Sentada a su lado, había hecho posible su sueño de conocerme y ahora, pensaba, quizá comenzaríamos uno juntas. Y llego el día siguiente, y las palabras confesadas y las calladas, y las ganas de reventarnos la boca de una vez, y el miedo, y la duda, y la ilusión. Y otra vez la noche. Luces, canciones desorbitadas y nuestros ojos de nuevo encontrándose de esa forma que sólo ellos sabían. Mis pestañas trémulas al mirarla, sus manos inquietas sobre mis dedos, sonrisas de medio lado y ese algo que hizo que todo lo demás desapareciera, que hizo que sólo nos encontrásemos Ella y yo en aquel lugar, que fuéramos lo único existente. Y mis ganas de estar junto a Ella… Nos marchamos juntas, no sabíamos a dónde, aunque no hubiera importado que hubiera sido el final del mundo. Nunca tuvimos destinos, nos bastaba encontrar nuestras manos al andar para estar tranquilas. Y encontramos aquella esquina, dorada por la luna, empapada de noche, dibujada allí únicamente por y para nosotras. Así, coloreadas de intimidad y sin reloj, nos acercamos y probamos el sabor que nos haría más tarde toxicómanas y drogadictas, nuestros labios se juntaron y la saliva que humedecía nuestras lenguas estalló, se volvió loca y consumió los minutos en aquellos besos. En aquel momento comencé a apartar de mi mente a los ojos azules con tal firmeza y seguridad que yo misma me asombré. En aquel momento comencé a querer quererla…

http://www.youtube.com/watch?v=ud5k4_xEC5c&eurl

5 comentarios:

AND dijo...

Últimamente alucino con tus historias.

Ninfa Poética dijo...

que textazo.
me agrego a seguidores :)
un besazo!

Ana dijo...

Yo estoy sin palabras...

maalexandra dijo...

She said: love, She said: forever.

eliú dijo...

ayer soñé con un relato tuyo que lei hace tiempoo...

tenía que pasar a decirtelo.




Baci.