martes, 6 de noviembre de 2012

El otoño debía ser esto, pero contigo.

Tú eres skinny love

No es el frío
el que me hace acordarme de ti,
y viceversa,
ya no sé
si es por ti por quien tirito
o si acaso es el recuerdo
de tu boca
lo más parecido al deshielo
que he sufrido
-mi boca está llena de cenizas
desde que no te beso-,
ya sabes que tú fuiste todo lo que venía después
de aquello que aun no había llegado,
una especie de tristeza lejana
que habitaba al otro lado
y que elegí frente a todas las sonrisas
-o quizá me eligió ella a mí-,
un carnaval de verbos
en distintos idiomas
que perdían la ropa cuando coincidían,
pero nuestra gracia era esa:
no coincidir
para que querernos fuera aun más arriesgado,
imposible,
y que así el éxito compensara las derrotas,
es decir,
todas las noches que no te besé.

Ahora se cuela una luz por mi persiana
que no acompaña a tu piel
y se traspapela con un puñado de bostezos
que lo único que tienen de ti es el sueño que les robas,
y yo me escapo de esa batalla
y pienso que lo único que me faltó por hacer
fue besarte por dentro de mi jersey
-me sobran las excusas
cuando se trata de tenerte cerca-,
follarte después de desayunar
para que se quedara en mi nariz
el olor a café de mi lengua en tus pezones,
llorar juntas por algún sinmotivo
para llevar la contraria a todos aquellos
que rechazan las lágrimas
-nunca han visto a una mujer
masturbarse-
y después bailar,
una última vez,
un último baile,
leerte algún poema para dormirte
y escribirlo cuando lo hagas,
bajar al infierno los domingos
y gritarles a todos que la pornografía
también es romanticismo
y prometerte en bajito
con la espalda llena de balazos
que esta noche irá sin cargos,

enseñarte el sonido de nuestros nombres
una tarde cualquiera en una calle cualquiera
de una ciudad cualquiera
y que les den a los mortales

llevarte alguna noche a casa
abrazada por la espalda
y darte por fin la paz que tanto clamas
y contra la que tanto luchas.

A veces pienso que lo que me faltó
fue declararte la guerra,
contemplar cómo te manejas con la ropa puesta
y el corazón desnudo,
retarte
en vez de salvarte,
reclamarte y exigirte cuentas,
pedirte que te quedaras
y morderte las dudas.
Tirarte por mis precipicios,
como tú,
y cogerte de la mano
pero solo al final.

Pero siempre
antepuse tu paz a todos los peros.


Ya sabes,
creo que el problema reside

en que no pienso en ti
sino en mí contigo,
y eso,
pensar en algo imposible,
es como pretender olvidar
algo que no existe.

Algún día te explicaré
por qué la poesía agradeció que te fueras.

15 comentarios:

mili dijo...

no pienso en ti, sino en ti conmigo :) no parare de decirte nunca que lo que tu escribes es el amor en palabras.

Paula Ramos Mederos dijo...

Me has desarmado. Qué grande eres Elvira.
Muchos besos.

Ladrón de Guevara dijo...

Como siempre, poesía en mayúsculas.

Cuídate.

Anónimo dijo...

Suena Angels.

Gadi dijo...

Me llegas como no me llega nadie escribiendo. Plasmas la magia.

sanbond dijo...

Muy lindas tus palabras.

K. Diminutayazul dijo...

'lo que me faltó fue declararte la guerra'


Lo que te sobra es poesía. La llevas dentro y la extraes de cada cosa.

Horacio Holiveira dijo...

La poesía agradece la despedida. Y yo agradezco la poesía.

Buen poema!

Ire dijo...

Escribes de una forma increíble.
Parece que se abrió una nueva época de rupturas y que la poesía juega su papel en inspirarnos tristeza, que es como más nos inspira, o enamorados tal vez...
Un beso.

K. Diminutayazul dijo...

Gracias por escucharme y por tus preciosas palabras. Espero una nueva ración de ti pronto por aquí...

rayuelasolvidadas dijo...

Te echo de menos, y echaba de menos esta poesía tuya que hace que se te encoja el corazón y todo lo que hay adentro, y que da ganas de hacer el amor después de desayunar solo porque lo has escrito vos. Y nosé.
Bonita.

Anónimo dijo...
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Agne dijo...

Eres muy grande.

Besitos & Sonrisas

frágil dijo...

Eres magia.

Anónimo dijo...

Eres un puto milagro divino. Tus palabras son todo aquello que siento y no sé explicar. Con ellas logras que me sienta comprendida al fin.