martes, 20 de agosto de 2013

Este puto milagro divino.

Yo
que siempre pestañeo
cuando pasan estrellas fugaces,
que lloro viendo anochecer en el mar
o escuchando a Ludovico Einaudi
porque me siento
incapaz
de
abarcar
tanta
belleza
y eso me llena de tristeza,
que tengo un corazón en dos por cuatro
y un silencio entre los labios,
que temo más a la oscuridad
que a los monstruos,
que no pertenezco a ningún lugar
porque abandoné mi casa
para cohabitar con mi existencia
y debo mil facturas,
que no confío en quien me quiere
por no salir de mi rutina,
que escribo
porque no soporto mi ruido
y todo lo demás es adorno.

Yo
que curo al alcohol
con mis heridas,
que nunca aprendí a ser feliz
más allá de mí misma,
que me resulta imposible
mirar a otros ojos más de tres segundos
porque me aterra ser descubierta,
que no sé mentir
pero desconozco cuándo digo la verdad,
que echo de menos mi futuro
y así con todo,
que soy tan minúscula como el punto de una i
y prescindible como una exclamación de apertura,
que te quiero más pero siempre después de ti.

Yo
que nunca creí en el cielo
ni en la salvación
y que concibo la redención
como un fantasma o un recuerdo...

Permíteme confesarte
a ti,
ángel subido a mi pecho:
que de repente vi tus brazos salados abriéndose como dos nubes de agua,
tu busto sinfónico inflándose como un huracán dentro de un volcán en erupción,
tus ojos espumosos destapándose como las puertas de mi fe ante las certezas,
tu boca llenándose de mandamientos impenetrables como rocas milenarias,
tus piernas benévolas empapando mi suelo de flores anacaradas,
tus dedos silentes ahogándose entre esdrújulas arrítimicas, marítimas y selváticas,
tu voz glorificada disparando amor a mis labios resecos y perdidos...


...y aún no me creo este puto milagro divino.

6 comentarios:

Rafael dijo...

Así somo cada uno, un reflejo imperfecto de aquello que hubiéramos querido ser.
Un abrazo.

FeoMontes dijo...

Me matas gotita a gotita. Es un placer y un lujo leerte (a partes iguales).
Un besillo

Ladrón de Guevara dijo...

Cualquier palabra estropearía este poema. Después de leerlo tres veces, me guardo para mi los sentimientos.
Gracias.

Cuídate.

Forgotten words dijo...

Es realmente increíble lo que tus palabras pueden llegar a remover en mí. Es fascinante como un texto tan tuyo, tan interno, puede llegar tanto a corazones externos a él. De verdad, es todo un lujo poder leerte, coincido totalmente con los tres comentarios anteriores, poco o nada se puede decir ante tal maravilla ;)

anabolizante dijo...

Pues a disfrutar las cosas bonitas que pasan, ¿no?
Supongo que todo momento en nuestra vida tiene cosas buenas, pero a veces, estamos tan empeñados en que no es lo que realmente queremos , que decidimos enfadarnos con nuestro presente en busca de un futuro mejor, cuando probablemente, al que nos estemos enfrentando, no esté naaada mal.

P. dijo...

Sí, a mí también me cuesta creerlo. Pero está ahí.