miércoles, 4 de marzo de 2009

Mi rico cereal...


Me tumbo encima de tu corazón, y a veces lo siento, lo siento latir bajo mi costado izquierdo. Y aunque no estés allí conmigo yo te arropo, te aparto el pelo para que no pases calor y te miro, te miro y sé que me pasaría el resto de mi vida cuidándote... Te tengo, y aunque no estés durmiendo conmigo yo te siento, escucho tu respiración como quien escucha una tormenta una noche de un diecinueve, y tu mano se entrelaza con la mía medio dormida, buscando que la sueñen, que la besen, que velen por ella. Y yo... así me quedo, abrazando el corazón más rojo que pisó mi almohada, respirando el olor que consiguió dar la vuelta a mi alma, desvestirla y colocarla sobre el colchón más cómodo que fue tu cuerpo, soñando con acostarme con tus latidos y levantarme con tus besos... Esperando a que aparezcas, y seas tú la que me cuide esta noche.

Doscientos diez mil besos

5 comentarios:

Ana dijo...

¿Qué te digo ya? Si yo creo que te he dicho siempre lo mismo: precioso, genial, me encanta... Jejeje.
En fin... Un beso :D

Adolfo Payés dijo...

muy sublimes tus versos....

saludos fraternos con mucho cariño..

rOo RAMONE dijo...

Las escucho latir desde acá...

:)
Un beso hermosa!

ilich dijo...

quiero quien me cuide el sueño, aunque le valga madres lo que este soñando

moderato_Dos_josef dijo...

Estimada Saudade tu prosa no pierde sinoal contrario, día a día gana en belleza y en fuerza, sin peder nunca la pasión que es su sello de identidad. un beso!