domingo, 3 de febrero de 2013

Stendhal.


Quererte fue como apostar
al riesgo más alto
con todos los ases sobre la mesa
y las mangas vacías,
cruzar la carretera
con el semáforo en rojo
y los ojos cerrados,
escribir poemas
que nunca saldrán a la luz.

Fuiste un día de invierno
sin abrigo,
una alarma
que no volvió a sonar
después de apagarla por primera vez,
todas las quemaduras
que vienen después del fuego,
el único accidente
de una autopista vacía.

Pero quererte fue también
encontrar los puntos a todas las frases,
mirar directamente al sol
y conseguir no apartar la mirada,
encontrar unos ojos
que en vez de mirar en la misma dirección que yo
me miraran a mí.

Pero fuiste también
todas las canciones
que aún no había escuchado,
todas las estrellas fugaces
cazadas a primera vista,
la música
del primer baile de fin de curso,
una noche que se volvió
una vida llena de respuestas.


Fuiste como enamorarse
directamente de Stendhal
y olvidar el síndrome.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Bonita tú y tu maravillosa poesía. Acceso directo a este blog en mi escritorio desde la primera vez que te leí y de ahí no se moverá jamás.

P. dijo...

Así debe ser, verdad? Y si no lo es, no merece el nombre, ni el verbo.

marta castillo montiel dijo...

Me dejas sin palabras, vacía de lagrimas pero llena de sentimientos...❣