lunes, 4 de marzo de 2013

Mamá, tú no cumples años, cumples sueños.


Llevas más de medio siglo 
a las espaldas
pero en tus ojos, 
algunos días,
a media tarde, 
cuando el reloj hace sombra 
con tu libro y el café, 
se te inundan los ojos de primaveras 
y por un momento parece 
que vuelves a estar en tu habitación de niña, 
que los rizos te sacuden los hombros 
mientras conquistas algún columpio
y los parques y los libros y la merienda
se convierten en tus mejores aliados.

Llevas a la espalda también 
varios cuerpos llenos de amor. 
Uno se enamoró de ti
como un loco poeta 
y dejó de mirar a la luna 
cada vez que tú abrías los ojos
-aún se le puede ver de noche 
con la ventana abierta 
mirando tu cara dormida-.
Otras
salieron de ti
como salen los milagros, 
apretando fuerte los puños
y cerrando los ojos, 
mientras tú abrías esas alas 
que no te caben en el pecho, 
y te amaron
-te aman-
incluso cuando vuelan lejos 
de tus brazos
porque tú les enseñaste a vivir.
Una de ellas 
es la belleza hecha carne, 
cómo no serlo si lleva tu cara 
y tus andares 
y esa mirada tan vuestra
que oculta tanto misterio 
que hasta los ciegos os quieren leer.
Otra
se sigue escondiendo detrás de tus piernas
cada vez que sale a la calle, 
busca tus dedos entre su pelo
porque solo tú 
le llenas el cabello de tanta ternura 
que sólo hay paz en su cabeza,
hunde la nariz en tu abrazo 
para tenerte 
cuando no estés en la habitación de al lado, 
llora cuando le explota el pecho izquierdo 
pero se le pasa al tercer latido
porque sabe 
que tú 
sigues 
ahí, 
que eres su casa, 
y que no hay mejor lugar 
que tú.

Lo que quiero decir, 
mamá, 
es que mientras tú cumples años
los demás cumplimos sueños contigo.

Verte reír
es un atentado contra las lágrimas;
verte vivir
es saber que ninguna guerra 
llegará a nuestras trincheras;
verte, 
en definitiva, 
es aprender el amor
y la vida.

No dejes de cumplir años, 
no dejes de cumplirnos,
no dejes de vivir.
No te vayas nunca, 
mamá.

7 comentarios:

Tania Sánchez dijo...

ay, ay :) ¡bonita que eres!

Claire Sawyer dijo...

no podía ser de otra manera. De los temblores hablo.
Un enorme felicidades para ella. un abrazo gigante para ti!

Anónimo dijo...

Vicente:

Orgulloso estoy de tener esta HERMANA, impresionado de MI POETISA.

Heen dijo...

Pocas palabras hay para cualquiera de tus poemas,no cabe añadir que son la perfección hecha palabras, pero cuando haces algo con tanto amor y tanto sentimiento sólo me sale decirte lo que te habrán dicho mil veces: Nunca dejes de escribir, por favor.

Oski dijo...

¿Qué se puede decir ante esto? Madre no hay más que una y a veces olvidamos decirles lo grandes que son en nuestras vidas.

Por suerte todavía hay gente que tiene memoria :-)

Me encantó.

vickowski dijo...

Es precioso.

Anónimo dijo...

Enhorabuena...

No soy de poesía y acabo de llorar tras leer esto, recordando un acontecimiento del que mi madre casi no supera. Recordar esos sentimientos de impotencia, de querer agradecer y no poder encontrar el momento para poder volver a besarla.

Gracias.