lunes, 9 de diciembre de 2013

País de poetas.

Hoy a España le han dado una paliza
-el último parte indica agonía-
y llora como un cachorro abandonado en la cuneta
mientras susurra llena de pánico:
se están llenando mis puentes.
Y yo la miro
con los ojos llenos de justicia
y le digo:
aguanta, te salvaremos los supervivientes.

En la calle solo queda vivo un hambre feroz
que aterra:
el canibalismo de un capitalismo devorador.
Quien dice defendernos nos acaricia
y nos deja la cara llena de sangre:
un abrazo falso duele más que una puñalada...
y lo saben.

Quieren rajar nuestras gargantas
y nutrirnos de sus restos,
atar la libertad de pies y manos y lanzarla al mar
como quien ahorca con saña los derechos humanos.
Son culpables de todo este daño
y no saldrán indemnes:
este aullido en su oído pronto se convertirá en dentellada.
Seguimos siendo salvajes humanos
dentro de su circo,
pero terminará la función y destrozaremos su sonrisa de payaso.
Os estamos descubriendo
y la rabia fluye por nuestras venas
junto al hambre, la pobreza y la injusticia
-quién os lo iba a decir:
cabe más humanidad en estos cuerpos
que mierda en todos vuestros discursos-.

Hoy España huele a podrido,
aunque yo la siento más guapa que nunca
cuando bajo a comprar al mercado
en ese puesto que está a punto de cerrar
y me desean buen día
o cuando veo a un estudiante
ceder su asiento a una mujer con una pensión de mierda
que sonríe con esa resignación
de quien ha vivido de paz a guerra de paz a guerra de paz a guerra de paz a...
Parece que cada mañana el pueblo grita:
'Nos quedamos para salvarte,
España.'
Y el pueblo nunca miente.

Y vosotros escuchad,
soltad los hilos corruptos de vuestras manos
y mirad hacia abajo,
cerrad vuestra boca llena de humo negro
y abrid bien vuestros oídos viciosos:
solo aquel que no tiene nada
tiene todo.
Nos habéis convertido en el ejército más poderoso:
ese que no tiene nada que perder.
Y vamos a por vosotros,
armados hasta los dientes de valor,
escudados con una resistencia caníbal
y con un amor violento por la supervivencia.

Jamás debisteis usar a las palabras en vano:

vivís en un país lleno de poetas.

8 comentarios:

Alicia. dijo...

me encanta, gracias por escribir cosas como estas.

Diego Ibáñez Pérez dijo...

Sin palabras. Magnífico.

Isa dijo...

Empieza este poema y me eriza la piel: "aguanta, te salvaremos los supervivientes"

Continúa y sigue erizándome la piel:"Cabe mas humanidad en estos cuerpos que mierda en todos vuestros discursos"

Termina y vuelvo a sentir otra punzada : "Jamás debisteis utilizar a las palabras en vano: vivís en un país de poetas".

Te admiro poeta :)

Mandarina Tango dijo...

Gracias.

Jose Gomez Cualquiera dijo...

Gracias por la magia que me regala cada verso a veces tierno, a veces una hostia en la boca! Esa magia tuya... que no se te acabe nunca!

Paco dijo...

Si consiguieran callarnos, gritarían las piedras

Melisa Müller dijo...

Me ENCANTA este poema

Unknown dijo...

Muy buen poema, pero yo le cortaría las puntas. Resaltaría más las caras de cabrón de los que quieres mostrar sin máscara. Felicidades.