Te evaporizas en un suspiro. Te volatilizas, desapareces y yo me quedo espiando a tu olor. Pero tu sonrisa reaparece. Grande, como tu mirada que también vuelve. Eterna al contacto con tu voz, con tus suspiros, con lo sublime de tu presencia. Y regresan tu boca, tu piel, tus manos. Tus pupilas, que me sorprenden escribiendo en tus huellas borradas, tejiendo en el viento miradas entrelazadas. Y tu alma, que nunca se marchó. Ocre y azul, como tus besos. Infinita y plausible, como el color de tus palabras.
Y se sienta.
Y me mira.
Y me espera.
Anthony Walter Burgess White
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El tumor cerebral que le diagnosticaron a Anthony Burgess le daba un año de
vida. Quizá algo más. La cosa es que el vaticinado óbito se demoró. El
he...
Hace 15 horas