El silencio es la pausa
que precede al rugido.
El nuestro
-un silencio compartido lleno de eco-
es ya un idioma en extinción,
no hay grito que lo devuelva a la vida
ni boca que lo reconozca.
Es mejor así,
pero a veces vuelvo al lugar donde exilié tu voz
y me cuesta regresar
ilesa.
Dejar mis recuerdos en otro sitio
es abandonar
palabras que no se volverán a pronunciar.
Aquí dentro,
el silencio es un hueco inhabitable.
Breviario de vidas excéntricas / 12 / Salustiano Benjumea
-
El cautivo Salustiano Benjumea indaga con un dedo la luz mortecina que la
tarde abandona por el ventanuco de su celda. Un foco pautado de finísimo
pol...
Hace 15 horas