Voy a prenderte fuego.
Pero no, no será ese fuego nuestro
que nos calentaba las manos en las tardes eternas
ni tampoco ese que nos prendió el cuerpo
en aquel septiembre y excusó el frío.
No será el fuego en el que ardimos juntas
como los deseos en papel
ni aquel que marcó siempre nuestra vida
y ahora escondo en mi espalda para no ver la cicatriz.
De ese fuego ya no queda nada, no,
si acaso un recuerdo futuro que jamás tendrá nombre,
polvo que me ensucia las manos secas,
el dolor de las manos sumergidas en el agua helada.
Voy a prenderte fuego
en este infierno de llamas congeladas
solo para ver, mi amor,
quién de las dos se consume antes.
Breviario de vidas excéntricas / 12 / Salustiano Benjumea
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El cautivo Salustiano Benjumea indaga con un dedo la luz mortecina que la
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pol...
Hace 15 horas