lunes, 14 de enero de 2013

Escribirlo no es conocerlo.

T.

No te quiero decir adiós.

Entiéndeme,
me resisto a dejarte ir
porque siempre has sido todo lo que venía después,
y ahora que te vas
se me caen de las manos los mañanas contigo.

Escribo sobre la tristeza
solo porque le tengo un pánico aterrador
y no quiero que me sorprenda,
pero luego me imagino sin ti
y la hija de puta me deja con los pantalones bajados
de una hostia
mientras me dice:
'escribirlo no es conocerlo.'
Entonces el invierno
se me atornilla en la garganta
mientras tú te vas
y yo,
yo me pierdo.

Y de repente Madrid es la ciudad más grande del planeta.


Voy a tientas por la vida,
buscando puentes cercanos
porque el suicidio siempre fue la huida más poética,
callejones sin salida
para poder llenarme las manos de excusas,
corazones empezados
para no tener que darles el mío,
camas a las que no me quedo a ver bostezar
para evitarme soñar.
Me enseñaron a escribir
y se olvidaron de explicarme cómo usar las palabras,
mis intentos fallidos
dejaron el amor y mi valentía tirados en la cuneta,
y soy capaz de gritarte que te quiero
mientras corro en la dirección contraria.

Cualquiera te diría que no soy recomendable,
y estaría en lo cierto.


Pero ellos no saben
que a pesar de que la palabra huida me ajusticie cada noche
y el miedo que me atora sea de los más temibles
-esos que no tienen nombre-,
aunque huyera de ti asustada cada vez que cerrabas los ojos,
aunque solo sepa desnudarme ante un folio
y contigo solo sea capaz de quitarme la ropa,
aunque nadie supiera ver
-ni siquiera yo-
que eras mi cura,
aunque no supiera lo que quería
solo sé que quería que estuvieras tú en ello,
porque tenerte conmigo
fue como recuperarme,
ser consciente
de que mi miedo quedó herido de muerte
al verme de tu mano,
mirarte fue creer de nuevo en las ventanas
-las que dan aire-
y coger aire para besarte
siempre será la mejor manera de besar que existe.

Nunca hubo tanta paz en mi vida
como aquel día
que apoyada en tu regazo
me contaste tu infancia.
Lo confieso, pensé:
ojalá mis hijos sean como ella
y lleven su alma.


Ahora todos mis mañanas se han quedado
sin hueco en tus semanas,
no me esperas
pero estás preciosa cuando no lo haces,
no estás al otro lado
y yo tengo que dejarte ir de mí,
también,
tampoco,
porque te mereces un mundo sin final
y batallas ganadas,
una paz que lleve tu nombre
y alguien que te lleve al cielo,
que es lo único que está a tu altura.


Yo, por mi parte,
te diré que te entiendo,
y lo respeto.

Dejaré mi verdad a los poemas.

10 comentarios:

Andrés Martín dijo...

Brevísima tesis sobre el problemático síndrome del "qué guapa estás cuando no estás".

lucy dijo...

confieso que adoro este texto. no puedo sentirme más identificada. gracias.

Bel dijo...

Pero qué genial. Felicidades.

D. Montesco dijo...

Muy fácil reconocerse entre tus líneas, enhorabuena por conseguir esa conexión tan rápidamente, me encanta!

openyourmind dijo...

Genial,simplemente genial

Anónimo dijo...

Precioso , triste pero precioso , asi me siento despues de... a mi tambien me regalaron el cielo y me lo quitaran de entre los dedos antes de disfrutarlo,cada vez que le sentia un poco cerca nos alejabamos un paso , y no le importo , nunca le importe nada ,supongo que el alma se me muere pero no puedo cambiarlo, ya me parecia que de vez encuando me hiciera caso ...no era normal, no se que voy a hacer con el se termina lo de seguir ,por que era lo unico que consigio salvarme de la nada , pero EL no quiere salvarme y a estas altura tampoco quiero ser salvada . De corazon si crees que te importa , no seass cobarde y lucha hastaa que de verdad sea irremediable no poder estar con quien quieres.BESSOSS, y sigue escribiendo tan bonito.ann

Anónimo dijo...

Tus palabras dejan síndrome de abstinencia.

... y me cogía la cabeza y la metía en su jersey. dijo...

"Y detrás de cada huida estabas tú", bueno... en este caso ella. Reconozco que hay frases para colgar en mi tablón de corcho, y las sentiría mías cada vez que las leyera.

p.d. hubo una vez que me gustó correr en dirección contraria, ahora no digo te quieros pero vuelvo la cara.

Carmen Cermeño. dijo...

Joder, ya en serio, Elvira... O sacas un libro o me monto yo una editorial solo para publicártelo! Tienes un don, ese algo que eriza la piel y rescata de naufragios, como diría Ismael, es tu poesía. Nunca dejes de escribir...

Le Moustre dijo...

Me voy a retirar por hoy, si sigo leyendo me vas a desestabilizar el alma.