No es el frío,
ni la lluvia,
ni el invierno colándose por la ventana,
ni las calles desiertas,
ni el viento barriendo lo que queda de mí
una madrugada cualquiera.
No es esta ciudad descolocada,
ni un grito a destiempo,
no es que la soledad me fuerce a extrañarte
y no sepa qué hacer con estas manos vacías,
con esta nube que amenaza mi puerta.
No es que tema estar perdiendo mi horizonte,
reducirme en otro cuerpo
incapaz de ser mi océano,
desconocerte por momentos
y reconocerme en ellos.
Es, simplemente,
el espejo,
el silencio,
la cama vacía.
La
pregunta
que
solo
es
pregunta.
LAS GANAS DE COMER OREO: David Refoyo.
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«La infancia es más larga que la vida», reza Ana María Matute en uno de los
epígrafes con los que arranca este libro, y que nos recuerda cómo de
borroso ...
Hace 1 hora
4 comentarios:
"...La pregunta al fin, que carece de respuestas..."
Un abrazo en la noche.
...la duda infinita de estar amarrada a un sol que ahora, sólo brilla en ella...
Fd: Vuelve
"la pregunta que sólo es pregunta" quizás encuentra un atisbo de respuesta (aunque efímera) al escribir el poema...
un beso!
no puedo dejar de leerte, eres hermosa!
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