domingo, 22 de junio de 2008

Rasgada ausencia

Ausentaré tu nombre del papel mientras que tú, callada, te marches. Disfrazaré mi mirada para que no puedas presenciar el dolor mortal que me causa tu ausencia. Le hablaré al suelo de lo que tú nunca quisiste escuchar, como los poetas le hablan a la luna y las palabras rotas a las esquinas. Iré deshaciendo poco a poco tu voz, para que reste carcomida en algún bolero lejano. Tu aliento se irá evaporando sin quererlo y mientras yo le hablaré al cielo de lo que nunca supimos que llegó a ser. Desdibujaré tu olor y lo abandonaré en algún jardín secreto del que nunca podrá salir. Te desgastaré en una mirada aguada por tu ausencia, matando tu color en mi pupila y apagando lo que quede de tu azul.
Engañaré al dolor, como un día engañé a mi alma haciéndola creer que sólo llegaríamos a ser juntas.


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7 comentarios:

L. dijo...

Hay dos formas de olvidar a alguien. O bien asesinando tus recuerdos o bien enjuagarlos en alcohol

AAN dijo...

Cómo duele leerte, pequeña...

Beso

Cabrón Insensible dijo...

muy bueno, muchas veces lo mejor es apretar los dientes y subordinar lo viceral a lo racional.

luly dijo...

hola yo otra vez por aqui en este nuevo escrito tuyo me siento un poco identificada .. que placer leerte! besis

DRÍADA dijo...

Yo creo que es imposible olvidar a alguien. Olvidar no se puede pero sí sentir diferente.

Un abrazo, bonita.

Tomás dijo...

Perseverancia.

Juan Antonio dijo...

Hay belleza también en la ausencia, en el deseo tenaz de recuperar aquello que nunca tuvimos.

La palabra es un dardo incandescente que nos ayuda a canalizar el dolor, que nos exorciza de los demonios de la tristeza.

Un beso.